Juramento
Hipocrático
Las
bases de la Ética Médica actual tienen su origen en el antiguo texto
del Juramento Hipocrático. Este célebre médico griego nacido en
Cos (460-380 a.C.) a quien la historia reconoce como el Padre de
la Medicina, legó junto a su ciencia los fundamentos morales de
una antigua y noble profesión.
Juro
por Apolo médico, por Esculapio, Higicia y Panacea y por todos los
dioses y diosas- a quienes tomó por testigos- que con todas mis
fuerzas y potencias, cumpliré los siguientes deberes:
Al
igual que mis padres respetaré a mi maestro en el arte, compartiendo
con él mis bienes, dispensándole socorro si le hubiera menester,
estimando a sus descendientes cual si mis hermanos fueran e instruyéndoles
en el arte de querer aprenderle, sin pacto ni remuneración. Los
preceptos y enseñanzas verbales, así como todo mi saber, transmitiré
a mis hijos, a los hijos de mi maestro y cuantos discípulos se obliguen
y juramenten de acuerdo con la norma médica, pero a nadie más.
Dispondré
para el enfermo el régimen de vida que, de acuerdo con mi capacidad
y juicio, repercuta en su provecho, alejándole del que lo perjudique
o hiera; a nadie administraré un mortífero veneno aunque me fuera
solicitado, no usaré abortivos en las mujeres encintas y nunca intentaré
sacar la piedra de la vejiga, dejando este cuidado en manos de prácticos.
Puros
y limpios mantendré mi vida y mi arte, en cuantas casas entre lo
haré en bien del enfermo, absteniéndome de irrogarle intencionados
y condenables prejuicios y de recrearme con el cuerpo de mujeres
y hombres, sean libres o esclavos. Lo que en mi práctica vea u oiga
y lo que fuera de ella surgiere en el trato con los hombres, no
lo difundiré sino que tendré callado y mantenido secreto.
Si
cumplo y no rompo este juramento, séame concedido disfrutar de mi
vida y de mi arte y ser honrado por los hombres para siempre y en
la eternidad; pero si fuera perjuro, maldito sea.
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